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Guillermo Oyagüez 2012

5 de Mayo 2012 a 19 de Junio de 2012

Ver obras de la exposición “Guillermo Oyagüez 2012”


 

 

 

Estimados amigos:

Una vez más, tenemos la suerte de exponer las obras de este gran pintor que es GUILLERMO OYAGÜEZ MONTERO.

La exposición que nos presenta ahora es una de las más libres que le hemos visto a quién ya de por sí siempre se mostró libre e independiente del mercado y de las expectativas de sus clientes y galeristas. Cuánto agradecemos que su mirada nos lleve a nuevos espacios, a nuevas formas, a maneras diferentes de expresar la vibración de lo que hay fuera de nosotros. Contemplando su obra nos metemos en sus ojos de artista - ¡cómo lo agradecemos¡- como agradecemos también su pincelada potente, segura y extrañamente dulce; cada una, una obra de arte por sí sola. Gracias, Guillermo.

Contaremos en la inauguración con la presencia del artista y con un CONCIERTO de Piano y Violonchelo a cargo de Alfredo Oyágüez Montero y Emmanuel Bleuse, a quienes agradecemos enormemente -no puede ser menos- que hayan tenido la generosidad de tomar un avión y hacer un hueco en sus apretadas agendas artísticas para regalarnos su música en éste día tan especial. Creemos que la ocasión merece vuestra presencia y deseamos contar con ella.

Un saludo,
Espacio Nolde

 


Deportivas, vaqueros, camisa a rayas con las mangas remangadas y dos botones sueltos, alguna pulsera, un iPhone y una tabla de 'kitesurf' apoyada en la puerta de su estudio. Podría pasar por músico, diseñador gráfico, fotógrafo... Pero Guillermo Oyágüez (Málaga, 1970) es un pintor del siglo XXI que desarrolla su arte aferrado a costumbres de otra época. Al entrar en su guarida, el olor a pintura y disolvente evocan un espíritu más clásico. Hay dos caballetes, varias decenas de lienzos, tubos de óleo, varias paletas, pinceles, aguarrás, alguna brocha y dos cuadros terminados y enmarcados que destacan entre otras muchas tablas que por ahora sólo son "manchas".

"Son casas de California y New Haven, en la costa Este de EEUU. Las casas americanas me encantan", argumenta, y por eso la mayor parte de las obras que presenta en la muestra que se inaugura hoy en el Espacio Nolde de Navacerrada son estas viviendas de dos alturas que apuntó en su Moleskine durante un viaje por Norteamérica.

En estas obras, paisajes de perfiles desdibujados por el viento, la sombra y la memoria, se aprecia que lo suyo es un arte figurativo que mira más de cerca al neoimpresionismo que al hiperrealismo. "Yo empiezo manchando los cuadros sin ponerles ningún cariño -explica-. Y les doy la vuelta; les dejo reposar. Luego puede que una mancha que dejé pensando que era fantástica y otra una mierda sean justo lo contrario".

Después, cuando ha encontrado la 'mancha' que más le dice, empieza a trabajarla, a transformarla a brochazos de óleo sobre el lino hasta que le devuelve la imagen que se le presentó... "¡estando de copas!", confiesa. "Creo que era Picasso quien decía que la inspiración te pille trabajando, pero a mí me pilla siempre de copas. Tengo el móvil fundido de tomar notas sobre las ideas que se me ocurren en las situaciones más intempestivas", reconoce entre risas, con la misma naturalidad que dice que no trabaja sobre un cuadro más de cuatro horas al día: "No puedo pintar más, no me apetece. No puedo estar todo el día pensando en esto".

Su entrada en el mundo del arte no fue para nada fruto de la casualidad. Igual podía haber sido futbolista, o tenista, pero sus padres, María de los Ángeles y Félix ("que siempre han creído en mí, igual que José Sánchez Carralero, mi mentor"), se empeñaron en apuntarles a él y a su hermano a clases de dibujo y de música. Fueron años de tesón y estudios mientras otros niños corrían tras la pelota. Hoy tienen dos hijos casados con el arte. Uno es pianista y el otro vive desde 1992 iluminando cuadros.

El arte y su precio

Guillermo Oyágüez pertenece a ese afortunado mundo intermedio de la pintura ("entre los que malviven pintando en el Rastro y las grandes firmas") que puede vivir de su trabajo. "Antes de la crisis era perfectamente posible ganarse la vida muy bien con el arte. Yo todavía me mantengo; tengo bastante suerte -reconoce Oyágüez-, pero he tenido que introducir en mi vocabulario un verbo que no conocía hasta ahora: ahorrar".

El día en que uno de los 'Gritos' de Munch se vendía en subasta por 91 millones de euros era imposible no preguntarle a Oyágüez por ello, y el pintor, tan dueño de sus palabras como de sus silencios, reconoce que le impacta tanto el cuadro como lo que se ha pagado por él. "Una vez conocí a un coleccionista de estos que paga cuadros a millones de euros. Me habló de su colección. Todo lo que citaba eran firmas reconocidas y le pregunté si tenía algún cuadro del que pudiera decir: 'Esta obra es de un pintor, que vive de la pintura y que no se pagan millones por él, pero es una maravilla y por eso ocupa una pared como la pueden ocupar firmas prestigiosas'. Me miró como diciendo: 'Eres un inoportuno', pero no me contestó. Hay gente que compra por esnobismo".

Vender más siempre es posible, pero Guillermo tendría que pasar por dos aros que no le interesan: la polémica y el localismo. "Si pintase un Cristo del revés con un pene enorme o escenas de Madrid, para que la gente viera su ciudad en mis cuadros, vendería mucho más. Pero yo pinto lo que me da la gana". Oyágüez entiende que comprarle a él nunca será una inversión, pero -con la pasión del amante del arte- da pinceladas sobre una idea y sugiere que él aspira a ser... otra cosa. "Toda casa tiene que tener un cuadro que te acompañe todos los días de tu vida. Tiene que encantarte, decirte muchas cosas -insiste-. Tiene que ser tanto para ti que, si las cosas te van mal, seas capaz de vender antes tu coche que tu cuadro".

 

Imagen de la exposición


Artista:

Guillermo Oyagüez
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